Los ciclos forman parte del desarrollo y el crecimiento de cualquier persona y todos en algún punto de la vida nos vemos en la necesidad de abrir nuevos y cerrar antiguos ciclos para seguir avanzando.
Los ciclos duran el tiempo necesario para iniciar, aprovechar, experimentar y finalmente cerrarlos, ya que cada uno de ellos contiene nuevas personas, conocimientos, vivencias y aprendizajes que nutren al individuo para su propia reflexión y crecimiento.
Al cerrar un ciclo nos enfrentamos a la capacidad que cada uno tiene para concluir de forma satisfactoria una acción, sentimiento o etapa de la vida. Este proceso nos ayuda a superar y seguir adelante con nuestra vida, dejando de lado aquello que ya no genera ningún beneficio.
Generalmente se relaciona con el quiebre de relaciones sentimentales y de pareja, debido a que se trata de un proceso que requiere aprender a superar dicho vínculo, recuerdos, vivencias y emociones relacionadas a dicha relación.

Carls Jung, a través de su pensamiento filosófico y psicológico, presentó una serie de conceptos que pueden aplicarse a la vida diaria para determinar los ciclos que aún están abiertos y que dificultan el desarrollo normal.
“Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado nunca“
Para él, aquellas personas que no pueden enfrentar y superar sus propios miedos, dificultades y obstáculos son a quienes se les dificulta cerrar sus propios ciclos. Esto sucede porque tienen problemas para encontrar las respuestas y soluciones que requieren para tratar sus problemas y seguir adelante.
“Las personas hacen lo que sea, no importa lo absurdo, para evitar enfrentarse con su propia alma“
Cada persona necesita la fortaleza para hablar y confrontarse a sí mismo con el objetivo de encontrar la mejor solución y forma de avanzar y superarse.
“Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser“
Jung cree que aquellas personas que logran dejar su pasado y las circunstancias de lado para abrir su propio camino, obtienen un hecho positivo para su propio crecimiento.
La mirada en el presente y el futuro les permite cerrar ciclos del pasado y obtener finalmente paz mental.
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